También aquellos que se hallen al aire libre, si están atados, excitados o haciendo un ejercicio intenso, pueden sufrirlo.
La alta humedad ambiental contribuye a que se produzca el problema, ya que el animal al jadear, no puede eliminar calor porque no se evapora la humedad de su boca (uno de los mecanismos de eliminación de calor del organismo del perro).
La edad del animal influye debido a que la tolerancia al calor es menor en ejemplares jóvenes y viejos que en adultos.
La falta de agua, la obesidad… son otros factores que contribuyen a facilitar que se presente este problema.
En perros braquicéfalos (perros con nariz muy chata, como el Bulldog inglés, el francés o el Pequinés), en canes obesos, con problemas cardiacos o ejemplares con mucho pelo, al tener dificultades en la respiración unos y dificultades en perder calor otros, el riesgo es mucho mayor, sobre todo por ejercicio en días calurosos.





